Posted by : Viridiana Belikov ♠ martes, 5 de junio de 2012


Antes de acostarme, solía jugar con mis sombras. Ponía una lámpara apuntando hacia el techo de mi habitación y comenzaba a hacer figuras. Quizás era algo inmaduro ya que tengo 15 años. A mi edad nadie lo hace. La otra noche, al estar haciendo figuras, una me pareció graciosa. Incline mi brazo hacia atrás y me imagine a una mujer con capucha. Pero se torno extraño cuando baje mi brazo. La sombra seguía ahí. Comencé a hacer movimientos con mis manos, pero no se reflejaban en el techo, sólo aquella sombra producto de mi brazo. ¿Qué estaba ocurriendo? No se sí fue debido a la falta de luz pero empecé a tener la impresión que la sombra se acercaba a mi poco a poco. Di un brinco y encendí la luz de golpe. Mire el resto de mi cuarto en busca de algo fuera del lugar. Nada. Todo estaba igual. Decidí dejar la luz encendida y me dormí. Al otro día tomaría valor para investigar aquel extraño acontecimiento.

Al caer la noche me dispuse a hacerlo. Tome aire y apague las luces. Encendí mi lámpara sobre mi mesita de noche y observe que estaban más sombras en el techo y las paredes. Danzaban sin césar unas a otras y comencé a imaginar una melodía de fondo acorde a sus movimientos. Aún no comprendía que pasaba, yo solamente las miraba maravillada y sentía curiosidad por ellas. Pero cada que me acercaba a alguna de ellas parecía como sí huyesen de mi. Y así hasta que desaparecieron y sólo quedó mi propia sombra.

Increíblemente no sentía temor, al contrario, sentía que había algo ahí que gritaba ser descubierto y seguí adentrándome. Quería verlas de nuevo. Comencé a hablarles como una loca y no vi ningún resultado. Me entristecí. Estuve dispuesta a irme a dormir cuando gire mi cabeza en dirección al techo y ahí estaba ella. La sombra de la mujer con capucha. Tuve escalofríos al verla, pero no dejaba de pensar el porqué tenían vida propia. ¿Acaso eran fantasmas? No lo creo. Tenía que ser algo real. Era algo que iba más allá de la imaginación y estaba dispuesta a descubrir que. Comencé a hablarle como loca a la mujer con capucha. No obtuve respuesta. Comenzó a moverse y se dibujo una especie de brazo esquelético que me indicaba algo detrás del ropero. Por un momento creí que era la muerte y quise salir de mi habitación. Pero la puerta estaba atascada y me impedía salir. Volví la vista hacia el ropero y la mujer con capucha seguía ahí. Podía jurar que estaba más grande la sombra. Le dije que sí quería que moviera el ropero y sólo la sombra se inclino hacía delante como respuesta. Por un momento creí que me estaba volviendo loca. No quería acercarme a menos de tres metros de la mujer con capucha. Comenzaba a sentir miedo. Lentamente la sombra desapareció detrás del ropero y tuve que armarme de valor.

Con lo que tenía de fuerza moví el ropero y detrás de él, había un muy minúsculo hoyo. Ahí mismo estaba la mujer con capucha. Curiosamente el hoyito estaba justo donde se supone que esta el corazón de la mujer con capucha. Después, solté una risa burlona y dije sarcásticamente: "¿sólo un hoyo?" y la mujer con capucha se deslizó de una manera sutil dentro del hoyo. Comprendí que lo que quería mostrar estaba dentro. Quise retirarme pero recordé que la puerta estaba atascada. Además ya estaba a más de la mitad del misterio y decidí no retirarme. Comencé a rascar el hoyito hasta hacerlo más grande. Me lastime las uñas y las manos, pero no importaba, a esas alturas, ya nada importaba. Grave error. Lo que había ahí me dejo estupefacta. Retrocedí un par de pasos y tropecé con mi pared. Me deslice hacía abajo y me tape la boca para omitir cualquier clase de gritos. De pronto sentí que me jalaban hacía atrás y quise desistir. Enterré mis uñas en la pared y creí que iban a arrancarse mis uñas debido a la fricción. Comenzaron a salir las sombras de nuevo y parecía que estaban empujándome. Sentía que parte de mi cuerpo estaba atravesando la pared, como un portal. Y fue cuando la vi nuevamente. La mujer con capucha apareció en la pared de enfrente y con sólo estirar su brazo, caí dentro del portal.

A la mañana siguiente, la policía se encontraba en mi casa e investigaron mi habitación. Quedó impactada por lo que vio ahí. Dentro del hoyo había por lo menos unos 10 cadáveres, sino es que más, pero solamente quedaban los esqueletos y un nido de ratas habitando en sus cráneos y costillas. ¿Qué que dijeron sobre mi? Nadie parecía recordarlo. Ni porque yo era muy conocida por el lugar donde vivía; ni mis padres, mis amigas, familiares, nadie. Era como si nunca hubiese existido. Observe, con paciencia; espere, lentamente espere a que comenzaran mi búsqueda. Pero nada. Pasaron semanas, meses e incluso años. Fue cuando me di cuenta que quizás las sombras habían hecho algo para que nadie me recordase. Borraron mi existencia del mundo.

¿Qué que paso conmigo? No lo sé con exactitud. Se podría decir que yo estoy donde tú estás, en algún lugar de tu habitación tal vez, en lo más profundo, observándote, danzando con la más mínima luz que traspase los ventanales; me encuentro en la oscuridad de la noche y durante el día, pocos logran verme si prestas atención; a veces camino a tú lado, otras tomo tu misma forma; a veces me encuentro en la pared. No es malo ser así. Suelo jugar con distintas personas. Hay algo que nunca olvidare: La mujer con capucha observándome desde el techo de mi habitación.

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¿En qué creo? En todo lo que vive y respira. ¿En qué creo? En lo que puedo ver. ¿En qué creo? En mí. - Frederica Bernkastel

Mujer con capucha


Antes de acostarme, solía jugar con mis sombras. Ponía una lámpara apuntando hacia el techo de mi habitación y comenzaba a hacer figuras. Quizás era algo inmaduro ya que tengo 15 años. A mi edad nadie lo hace. La otra noche, al estar haciendo figuras, una me pareció graciosa. Incline mi brazo hacia atrás y me imagine a una mujer con capucha. Pero se torno extraño cuando baje mi brazo. La sombra seguía ahí. Comencé a hacer movimientos con mis manos, pero no se reflejaban en el techo, sólo aquella sombra producto de mi brazo. ¿Qué estaba ocurriendo? No se sí fue debido a la falta de luz pero empecé a tener la impresión que la sombra se acercaba a mi poco a poco. Di un brinco y encendí la luz de golpe. Mire el resto de mi cuarto en busca de algo fuera del lugar. Nada. Todo estaba igual. Decidí dejar la luz encendida y me dormí. Al otro día tomaría valor para investigar aquel extraño acontecimiento.

Al caer la noche me dispuse a hacerlo. Tome aire y apague las luces. Encendí mi lámpara sobre mi mesita de noche y observe que estaban más sombras en el techo y las paredes. Danzaban sin césar unas a otras y comencé a imaginar una melodía de fondo acorde a sus movimientos. Aún no comprendía que pasaba, yo solamente las miraba maravillada y sentía curiosidad por ellas. Pero cada que me acercaba a alguna de ellas parecía como sí huyesen de mi. Y así hasta que desaparecieron y sólo quedó mi propia sombra.

Increíblemente no sentía temor, al contrario, sentía que había algo ahí que gritaba ser descubierto y seguí adentrándome. Quería verlas de nuevo. Comencé a hablarles como una loca y no vi ningún resultado. Me entristecí. Estuve dispuesta a irme a dormir cuando gire mi cabeza en dirección al techo y ahí estaba ella. La sombra de la mujer con capucha. Tuve escalofríos al verla, pero no dejaba de pensar el porqué tenían vida propia. ¿Acaso eran fantasmas? No lo creo. Tenía que ser algo real. Era algo que iba más allá de la imaginación y estaba dispuesta a descubrir que. Comencé a hablarle como loca a la mujer con capucha. No obtuve respuesta. Comenzó a moverse y se dibujo una especie de brazo esquelético que me indicaba algo detrás del ropero. Por un momento creí que era la muerte y quise salir de mi habitación. Pero la puerta estaba atascada y me impedía salir. Volví la vista hacia el ropero y la mujer con capucha seguía ahí. Podía jurar que estaba más grande la sombra. Le dije que sí quería que moviera el ropero y sólo la sombra se inclino hacía delante como respuesta. Por un momento creí que me estaba volviendo loca. No quería acercarme a menos de tres metros de la mujer con capucha. Comenzaba a sentir miedo. Lentamente la sombra desapareció detrás del ropero y tuve que armarme de valor.

Con lo que tenía de fuerza moví el ropero y detrás de él, había un muy minúsculo hoyo. Ahí mismo estaba la mujer con capucha. Curiosamente el hoyito estaba justo donde se supone que esta el corazón de la mujer con capucha. Después, solté una risa burlona y dije sarcásticamente: "¿sólo un hoyo?" y la mujer con capucha se deslizó de una manera sutil dentro del hoyo. Comprendí que lo que quería mostrar estaba dentro. Quise retirarme pero recordé que la puerta estaba atascada. Además ya estaba a más de la mitad del misterio y decidí no retirarme. Comencé a rascar el hoyito hasta hacerlo más grande. Me lastime las uñas y las manos, pero no importaba, a esas alturas, ya nada importaba. Grave error. Lo que había ahí me dejo estupefacta. Retrocedí un par de pasos y tropecé con mi pared. Me deslice hacía abajo y me tape la boca para omitir cualquier clase de gritos. De pronto sentí que me jalaban hacía atrás y quise desistir. Enterré mis uñas en la pared y creí que iban a arrancarse mis uñas debido a la fricción. Comenzaron a salir las sombras de nuevo y parecía que estaban empujándome. Sentía que parte de mi cuerpo estaba atravesando la pared, como un portal. Y fue cuando la vi nuevamente. La mujer con capucha apareció en la pared de enfrente y con sólo estirar su brazo, caí dentro del portal.

A la mañana siguiente, la policía se encontraba en mi casa e investigaron mi habitación. Quedó impactada por lo que vio ahí. Dentro del hoyo había por lo menos unos 10 cadáveres, sino es que más, pero solamente quedaban los esqueletos y un nido de ratas habitando en sus cráneos y costillas. ¿Qué que dijeron sobre mi? Nadie parecía recordarlo. Ni porque yo era muy conocida por el lugar donde vivía; ni mis padres, mis amigas, familiares, nadie. Era como si nunca hubiese existido. Observe, con paciencia; espere, lentamente espere a que comenzaran mi búsqueda. Pero nada. Pasaron semanas, meses e incluso años. Fue cuando me di cuenta que quizás las sombras habían hecho algo para que nadie me recordase. Borraron mi existencia del mundo.

¿Qué que paso conmigo? No lo sé con exactitud. Se podría decir que yo estoy donde tú estás, en algún lugar de tu habitación tal vez, en lo más profundo, observándote, danzando con la más mínima luz que traspase los ventanales; me encuentro en la oscuridad de la noche y durante el día, pocos logran verme si prestas atención; a veces camino a tú lado, otras tomo tu misma forma; a veces me encuentro en la pared. No es malo ser así. Suelo jugar con distintas personas. Hay algo que nunca olvidare: La mujer con capucha observándome desde el techo de mi habitación.

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