Posted by : Viridiana Belikov ♠ lunes, 23 de julio de 2012


Querido Gael:

Sé que han pasado dos semanas desde que me he mudado, y debo decir, que es un gran cambió para mí y una gran oportunidad para hablarte de todo: los cambios, mi nueva vida, nuevos conocidos, y... Un nuevo camino.        
Sé que debí decirte antes sobre mi traslado. Pero no tenía las agallas para hacerlo. He de aprovechar para decirte mis razones sobre el cambio.       
Al principio, el estar contigo eran momentos totalmente únicos, hermosos, llenos de amor y ternura. Había magia hace tan sólo un par de años. Ahora, he de decirte toda la verdad: te amaba, de eso no tengas duda. Pero temo decirte que todo fue un engaño. Tanto para ti como para mí. Esto es irónico, te amaba, pero al tiempo te mentía a ti y a mí misma. Ridículo incluso que, a pesar de todo, fue una mentira desde el inicio. El pensar que eras mi uno entre un millón; que estaba completa el estar contigo. Hace tan solo un par de meses me di cuenta que estaba equivocada. Pensar que toda la magia que había entre nosotros, murió. 
Me encantaba todo tu ser: la colonia que usabas, como cuidabas tu imagen tan narcisista, las tonterías que decías... Había una infinidad de cosas que amaba de ti. Pero no era más que un reflejo de una fantasía errónea que creaba el amor que sentía hacía ti.        
Me gustaba la manera en que me mirabas, como me besabas y tus abrazos tan cálidos y protectores. El cómo me abrazabas por detrás y me besabas en la mejilla. Amaba, todas ésas sonrisas que me dedicabas cada mañana. Como me mirabas, con esa sinceridad tan tuya. Me gustaba que dijeras sí a la mayoría de las locuras que se nos ocurrían.           
No estoy muy segura como me di cuenta que todo era totalmente rutinario, que ya nada de lo que hacíamos tenía sentido. Incluso, me agobiaba que siempre quisieras estar conmigo. Me agobiaba tu falta de iniciativa hacía algo. No soportaba tus cambios de humor hacía mi persona. El olor de tu colonia me molestaba y odiaba cuando te mirabas al espejo por más de 5 minutos. Empecé a darme cuenta que ya nada de lo que hacíamos tenía sentido.    
Me aburría. Me aburría la rutina.      
Las razones de mi traslado deben quedar más que claro. Sé que es cobarde de mi parte pero creí que era lo mejor. Lo mejor para ti, lo mejor para mí. Puede que suene egoísta. Que todo lo que pase siempre tenga que estar yo primero antes que los demás. Pero nunca encontré la manera para arreglar las cosas. En cambio, he creído que tú tampoco hubieras encontrado la forma de salir de esta situación. Te adoraba, pero no. Ya ha pasado demasiado tiempo mintiéndonos el uno al otro.
Dos años, fue lo que duramos; dos, fueron en número de veces que hicimos el amor; dos, fueron las veces que terminamos; dos, fueron los días que tardamos en volver; y dos, fueron los meses en que me di cuenta de nuestro error. Y ahora, dos fueron el numero de discusiones que tuvimos la última semana en que nos vimos.    
Ahora he de continuar con mi camino, y tú con el tuyo. Sí he de mentir de nuevo, me alegro que ya no sea contigo, ya no contra ti.          
Lo siento mucho, te deseo lo mejor. 

Keyra

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¿En qué creo? En todo lo que vive y respira. ¿En qué creo? En lo que puedo ver. ¿En qué creo? En mí. - Frederica Bernkastel

Amaba...


Querido Gael:

Sé que han pasado dos semanas desde que me he mudado, y debo decir, que es un gran cambió para mí y una gran oportunidad para hablarte de todo: los cambios, mi nueva vida, nuevos conocidos, y... Un nuevo camino.        
Sé que debí decirte antes sobre mi traslado. Pero no tenía las agallas para hacerlo. He de aprovechar para decirte mis razones sobre el cambio.       
Al principio, el estar contigo eran momentos totalmente únicos, hermosos, llenos de amor y ternura. Había magia hace tan sólo un par de años. Ahora, he de decirte toda la verdad: te amaba, de eso no tengas duda. Pero temo decirte que todo fue un engaño. Tanto para ti como para mí. Esto es irónico, te amaba, pero al tiempo te mentía a ti y a mí misma. Ridículo incluso que, a pesar de todo, fue una mentira desde el inicio. El pensar que eras mi uno entre un millón; que estaba completa el estar contigo. Hace tan solo un par de meses me di cuenta que estaba equivocada. Pensar que toda la magia que había entre nosotros, murió. 
Me encantaba todo tu ser: la colonia que usabas, como cuidabas tu imagen tan narcisista, las tonterías que decías... Había una infinidad de cosas que amaba de ti. Pero no era más que un reflejo de una fantasía errónea que creaba el amor que sentía hacía ti.        
Me gustaba la manera en que me mirabas, como me besabas y tus abrazos tan cálidos y protectores. El cómo me abrazabas por detrás y me besabas en la mejilla. Amaba, todas ésas sonrisas que me dedicabas cada mañana. Como me mirabas, con esa sinceridad tan tuya. Me gustaba que dijeras sí a la mayoría de las locuras que se nos ocurrían.           
No estoy muy segura como me di cuenta que todo era totalmente rutinario, que ya nada de lo que hacíamos tenía sentido. Incluso, me agobiaba que siempre quisieras estar conmigo. Me agobiaba tu falta de iniciativa hacía algo. No soportaba tus cambios de humor hacía mi persona. El olor de tu colonia me molestaba y odiaba cuando te mirabas al espejo por más de 5 minutos. Empecé a darme cuenta que ya nada de lo que hacíamos tenía sentido.    
Me aburría. Me aburría la rutina.      
Las razones de mi traslado deben quedar más que claro. Sé que es cobarde de mi parte pero creí que era lo mejor. Lo mejor para ti, lo mejor para mí. Puede que suene egoísta. Que todo lo que pase siempre tenga que estar yo primero antes que los demás. Pero nunca encontré la manera para arreglar las cosas. En cambio, he creído que tú tampoco hubieras encontrado la forma de salir de esta situación. Te adoraba, pero no. Ya ha pasado demasiado tiempo mintiéndonos el uno al otro.
Dos años, fue lo que duramos; dos, fueron en número de veces que hicimos el amor; dos, fueron las veces que terminamos; dos, fueron los días que tardamos en volver; y dos, fueron los meses en que me di cuenta de nuestro error. Y ahora, dos fueron el numero de discusiones que tuvimos la última semana en que nos vimos.    
Ahora he de continuar con mi camino, y tú con el tuyo. Sí he de mentir de nuevo, me alegro que ya no sea contigo, ya no contra ti.          
Lo siento mucho, te deseo lo mejor. 

Keyra

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